miércoles, 24 de febrero de 2021

Crisis climática tiene un impacto en el comportamiento de los seres vivos

Administrador

Una investigación ha detectado que la crisis climática está provocando que las especies no se encuentren actualmente sincronizadas con las señales de su entorno y que se produzca una pérdida de sincronización entre eventos periódicos como la floración de las plantas, la migración de las aves o la eclosión de los insectos.

El estudio, liderado por la Universidad de Oviedo y en el que también han colaborado la Universidad de Helsinki y la Swedish University of Agricultural Sciences, aborda esos eventos periódicos que se observan en la naturaleza y que se conocen como fenología, ha informado este miércoles la institución académica asturiana.

El trabajo, publicado en las revistas Nature Climate Change y Proceedings of the National Academy of Sciences of America, apunta que, para que las plantas florezcan cuando sus polinizadores están cerca o para que las aves se reproduzcan cuando hay comida para sus polluelos estas especies deben seguir las señales de su entorno.

Crisis climática

Los investigadores han recogido meticulosamente observaciones de cientos de eventos fenológicos durante décadas en más de 150 áreas protegidas en toda la región de la ex Unión Soviética, lo que ha abierto una oportunidad sin precedentes para explorar las respuestas al cambio climático en un área enorme y en una escala de tiempo muy larga.

Los resultados evidencian grandes diferencias locales en la forma en que las especies responden a las variaciones de un año a otro.

“Tenemos información sobre eventos fenológicos muy diferentes de aves, mamíferos, anfibios, plantas, reptiles, que van desde el primer canto del carbonero hasta la aparición del sapo común y la caída de las hojas del abedul”, observa la autora principal del estudio, María del Mar Delgado, de la Unidad Mixta de Investigación en Biodiversidad de la Universidad de Oviedo.

Lo que se ha observado es una rigidez general en la respuesta de las especies a las variaciones del clima de un año para otro, puntualiza la investigadora, que señala que, en particular, cuanto más cálido es el año, mayor es la desincronización entre los eventos fenológicos y las señales del entorno.

Además de esto, se ha observado que existen grandes diferencias entre estaciones y sitios y que, en la enorme región de la ex Unión Soviética, la velocidad a la que los eventos fenológicos están cambiando en el tiempo depende de cuándo ocurre el evento (primavera u otoño), el nivel trófico al que pertenecen las especies (plantas, herbívoros o depredadores) y si se encuentran en sitios cálidos (sur) o fríos (norte).

Por su parte, el profesor Tomas Roslin (Swedish University of Agricultural Sciences), otro de los autores principales de este estudio, explica que el desajuste observado “es el resultado de la evolución pasada de las diferentes especies a las condiciones locales que limitan su capacidad para adaptarse a las nuevas condiciones impuestas por el cambio climático”.

A lo largo de muchas décadas, en algunos casos un siglo completo, numerosas personas dentro del ámbito científico han estado recogiendo datos sobre eventos fenológicos en más de 150 áreas protegidas en la antigua Unión Soviética, que se han ido recopilando en un informe anual, uno para cada año y para cada área protegida.

“Durante mucho tiempo esta contribución científica única quedó oculta en los archivos. Pero durante la última década hemos estado trabajando para movilizar estos datos con un grupo increíble de más de 300 colegas pertenecientes a más de 80 organizaciones de Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Kirguistán y Uzbekistán”, explica Evgeniy Meyke, de la Universidad de Helsinki (Finlandia), quien junto a Otso Ovaskainen -de la misma universidad- ha coordinado esta inmensa base de datos.

Fuente: EFE

domingo, 10 de julio de 2016

¡Increíble! Dióxido de carbono en la atmósfera alcanza límites récord

Administrador

Por primera vez, las concentraciones mensuales de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera superaron el umbral de 400 partes por millón (ppm) en todo el hemisferio norte el pasado mes de abril. Según un comunicado difundido el pasado lunes por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), ese umbral reviste una importancia simbólica y científica y refuerza la evidencia de que “la combustión de combustibles fósiles y demás actividades humanas son las responsables del incremento constante en los gases de efecto invernadero que atrapan el calor y calientan el planeta”.

Todas las estaciones de vigilancia del hemisferio norte que forman parte de la red de Vigilancia de la Atmósfera Global (VAG) de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) han notificado concentraciones de CO2 en la atmósfera sin precedentes en la temporada en que se registran los niveles máximos. Ello ocurre al comenzar la primavera en el hemisferio norte, antes de que el crecimiento de la vegetación absorba el dióxido de carbono.

Si bien los valores máximos registrados en el hemisferio norte en primavera han rebasado ya el nivel de 400 ppm, la concentración media mundial anual de CO2 superará ese umbral en 2015 o 2016.

“Esto debería servir una vez más de llamada de atención sobre el incremento constante de gases de efecto invernadero que determinan el cambio climático. Si queremos conservar nuestro planeta para las generaciones venideras, debemos adoptar medidas urgentes para contener las nuevas emisiones de estos gases que atrapan calor”, afirmó el Secretario General de la OMM, Michel Jarraud.

El CO2 permanece en la atmósfera durante cientos de años. Su ciclo de vida en los océanos es aún más prolongado. Se trata del gas de efecto invernadero de origen antropogénico más importante. A él se debe el 85% del incremento del forzamiento radiativo -con un efecto de calentamiento sobre nuestro clima- ocurrido durante el decenio 2002-2012. Entre 1990 y 2013, se registró un aumento del 34% en el forzamiento radiativo debido a los gases de efecto invernadero, según las últimas cifras suministradas por la Administración Nacional del Océano y de la Atmósfera (NOAA) de Estados Unidos. Según el Boletín de la OMM sobre los gases de efecto invernadero, la cantidad de CO2 presente en la atmósfera alcanzó 393,1 partes por millón en 2012, es decir, un 141% respecto al nivel preindustrial de 278 partes por millón. Durante los 10 últimos años, la cantidad de CO2 presente en la atmósfera ha experimentado en promedio un aumento de 2 partes por millón por año.

La Vigilancia de la Atmósfera Global de la OMM coordina las observaciones de CO2 y de otros gases que retienen calor en la atmósfera, como el metano y el óxido nitroso, para poder uniformar las mediciones en todo el mundo y compararlas entre sí. La red abarca más de 50 países, con estaciones en altitudes elevadas en los Alpes, los Andes y el Himalaya, así como en el Ártico, la Antártida y el extremo sur del Pacífico. Todas las estaciones se ubican en lugares no contaminados, a pesar de que algunas se ven más afectadas por fuentes biosféricas y antropogénicas (vinculadas a la actividad humana). Las concentraciones medias mensuales se calculan sobre la base de mediciones constantes. En el mundo entero ha 130 estaciones que miden el dióxido de carbono.

Copyrights© 2016. Blogger Templates | Templatelib | Modified by Insectos & Otros / Bugs & Others